Monsanto y la Mesa Redonda de Soja Responsable (RTRS)

Nominados por sus acciones de cabildeo para que la soja RoundupReady (RR) sea considerada un cultivo “amigable para el clima” y sea elegible para los créditos de carbono y los subsidios del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL); y por impulsar un sello ‘responsable’ sin sentido para la soja RoundupReady, que podría ser utilizado para certificar agrocombustibles ‘sustentables’.

Antecedentes

Monsanto es la mayor compañía de semillas del mundo, y ha venido promoviendo los cultivos transgénicos por más de una década de forma controvertida. Según Monsanto, los cultivos transgénicos no sólo son la solución para el hambre en el mundo, sino que además pueden ayudar a enfrentar la problemática del cambio climático.

Las empresas de biotecnología pretenden que se establezcan subsidios públicos para sus cultivos “amigables para el clima”. También esperan sacar provecho del comercio internacional del carbono, impulsando que estos cultivos “amigables para el clima” sean elegibles para obtener créditos de carbono en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).

La Mesa Redonda de Soja Responsable (RTRS) de la que Monsanto es miembro, está ayudando a promover la causa de la compañía permitiendo que la soja transgénica sea etiquetada como “responsable”. Esto puede significar que la soja transgénica certificada por la RTRS sea considerada en el futuro una fuente “sustentable” de agrocombustibles; o que sea elegible para créditos de carbono a través de proyectos MDL.

Monsanto sostiene que sus cultivos RoundupReady ayudan a enfrentar el cambio climático porque se pueden plantar sin arar el suelo, en lo que se conoce como agricultura “sin labranza” o laboreo “de conservación”. Al ararse el suelo se libera el dióxido de carbono (CO2). En cambio, los cultivos RoundupReady utilizan grandes cantidades de herbicidas para controlar las malezas. Monsanto argumenta que por este motivo la soja RoundupReady (soja RR) debería ser elegible para créditos de carbono, ya que retiene el CO2 en el suelo.

Pero la soja RR, que se cultiva en más de 40 millones de hectáreas en el territorio de América del Sur, genera graves impactos sociales y ambientales debido al aumento en el uso de agrotóxicos que conlleva perjuicios para la salud humana y el medio ambiente. Estos inmensos monocultivos de soja han sustituido a bosques valiosos, con el consiguiente resultado de cuantiosas emisiones de CO2 a la atmósfera, y han desplazado a comunidades rurales e indígenas.

Monsanto también es co-fundadora de la Alliance for Abundant Food and Energy (Alianza para la Abundancia de Alimentos y Energía), una agrupación de cabildeo establecida para contrarrestar las críticas que señalan que los agrocombustibles se apoderan de tierras que antes se destinaban a la producción de alimentos, y por este motivo son causantes de un aumento en los precios de los alimentos.

Un historial de ejercicio de influencias

Es posible rastrear las acciones de cabildeo de Monsanto en torno al clima al año 1998 cuando la compañía era activa en las Negociaciones sobre el Clima de Naciones Unidas, argumentando que Estados Unidos podía cumplir hasta un 30% de sus metas de reducción de emisiones de CO2, utilizando la “labranza cero”. Monsanto fue también una de las varias empresas que impulsaron la idea de los “sumideros de carbono”, con el objetivo de que la tierra y los árboles puedan ser utilizados para almacenar carbono.

Robert B. Horsch, Presidente de Desarrollo Sustentable de Monsanto, explicó que “Monsanto y otras empresas hemos trabajado muy duro y con éxito en la conferencia para persuadir a los delegados a tomar en cuenta los “sumideros” de carbono agrícolas como una manera de reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera”.

Monsanto también tuvo un papel activo dentro del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el organismo científico oficial sobre cambio climático. El representante de Monsanto, Peter Hill, contribuyó en la elaboración de un informe especial del IPCC sobre el uso del suelo, los cambios en el uso del suelo y la forestación, en mayo de 1999.

Las acciones de cabildeo parecen haber dado dividendos a la empresa: en las siguientes negociaciones de Naciones Unidas sobre el Clima el tema del suelo como sumidero se transformó en una importante moneda de cambio para Estados Unidos, que pretendía que 25 millones de toneladas de suelo agrícola estadounidense fueran reconocidas como “sumidero de carbono”. El país amenazó reiteradamente con no ratificar el Protocolo de Kioto a menos que se incluyeran los sumideros.

El cabildeo de Monsanto hoy

La industria biotecnológica continúa siendo cercana al gobierno de Estados Unidos, y el Presidente Obama ha designado varios ex directivos y aliados de Monsanto para ocupar cargos importantes. Monsanto continúa realizando un cabildeo activo en Estados Unidos. También ha generado alianzas con la Organización de NN.UU. para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y con la CMNUCC (Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático) para promover la “Labranza de Conservación” como una solución para el clima.

Monsanto ha hecho cabildeo en el organismo del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), los grupos de trabajo de la CMNUCC y la FAO, para obtener créditos y financiamiento del MDL por las prácticas de “labranza cero”. En octubre de 2009, se aprobó una metodología para la producción de biodiesel a partir de cultivos plantados en tierras marginales, que permite que por primera vez los productores de agrocombustibles se puedan beneficiar directamente con créditos de carbono.

Como productor clave de soja, Monsanto había hecho un cabildeo activo en la oficina del MDL en Argentina para que la producción de la soja RoundupReady con labranza cero fuera aceptada en el marco del MDL. El jefe de la oficina en Argentina, Hernán Carlino, fue designado miembro del Consejo Directivo del MDL en 2007, y después de su nombramiento el tema de los créditos de carbono para la agricultura de “labranza cero” fue analizado en las negociaciones de la COP13 de Naciones Unidas sobre cambio climático (Ver Créditos de Carbono por labranza cero). Monsanto hasta el momento no ha logrado la aprobación del método de “labranza cero”, pero su soja será elegible para créditos de carbono, siempre que provenga de las plantaciones ya existentes y no de tierras recientemente despejadas para nuevas plantaciones.

La empresa también ha estado presionando para que se consideren los créditos de carbono de la “labranza cero” en el Proyecto de Ley del Clima de Estados Unidos. La posición de Estados Unidos sobre esto será clave en las negociaciones del clima en Copenhague. Durante el primer trimestre de 2009, según se informa, Monsanto gastó US$2.094.000 en actividades de cabildeo en Estados Unidos, incluidas las que giraron en torno al Proyecto de Ley del Clima. En el segundo trimestre de 2009 la compañía gastó US$2.080.000. Monsanto ha declarado seis lobbistas trabajando en la Ley del Clima.

Monsanto ha contribuido además al desarrollo de una “norma del carbono en suelo agrícola”, apoyando a otros grupos de presión en el desarrollo de su estrategia. Un informe del Congreso señala que “Con la ayuda de Monsanto, Novecta, brazo consultor y de cabildeo de las Asociaciones de Productores de Maíz de Iowa e Illinois, ha solicitado al Congreso que esta primavera otorgue a los agricultores valiosas compensaciones por pasar al sistema de “labranza cero” – un cambio que hará aumentar sustancialmente las ventas de Roundup y de semillas RoundupReady. Gracias al acuerdo Peterson-Pelosi este programa podría transformarse en ley”.

Monsanto emplea lobbistas de Ogilvy Government Relations en Washington, una empresa que aparece en la lista de Public Integrity como una de las principales empresas consultoras de cabildeo que combate la legislación del clima. Además forma parte del grupo de presión de la industria biotecnológica estadounidense BIO, que también ha presionado al Senado para obtener permisos gratuitos para contaminar.

La empresa es un miembro activo de BIO. En un documento de esa organización que se ha filtrado recientemente, queda al descubierto la estrategia de cabildeo de la industria biotecnológica estadounidense para Copenhague, que incluye trabajar en estrecho contacto con el gobierno estadounidense, incluyendo su Enviado Especial del Clima, Todd Stern: “Aunque las perspectivas de un nuevo tratado en diciembre son muy cuestionables, BIO y sus miembros tienen importantes intereses para involucrarse en los próximos meses y garantizar que no haya nada en el tratado que pueda afectar a la industria de la biotecnología, y para que el mismo potencialmente apoye la innovación”, afirma el documento filtrado.

El cabildeo a través de las ONGs

La inclusión de Monsanto en la Mesa Redonda de Soja Responsable representó un gran avance para la compañía, dándole la oportunidad de reclamar credenciales verdes para su soja transgénica.

Algunos críticos de la industria argumentan que es un sello sin sentido. Los criterios permiten que continúe la expansión de la soja y la deforestación, y le otorgan el rótulo de ‘responsable’ a cultivos resistentes a herbicidas, aun cuando existe evidencia creciente de que la producción de soja RoundupReady (combinada con prácticas de laboreo cero) conduce a un mayor uso de agrotóxicos y no a una disminución. No existe consenso en la sociedad civil de los países productores de que estos criterios den como resultado un producto ‘responsable’.

La RTRS, que incluye a WWF, ha promovido constantemente la opción de certificar el biodisel de soja sustentable. WWF está ahora solicitando abiertamente créditos de carbono para la soja RoundupReady certificada por la RTRS. El documento de cabildeo de BIO filtrado, menciona que la asociación de cabildeo de la industria biotecnológica europea, EuropaBio, planea organizar un debate en Copenhague “moderado por WWF”.