Royal Dutch Shell

Nominada por sus fuertes inversiones en arenas bituminosas, e impulsar al mismo tiempo una tecnología de Captura y Almacenamiento de Carbono no probada como solución para el cambio climático, mientras socava las iniciativas tendientes a reducir las emisiones de CO2.

Antecedentes

En 2009 Shell se transformó en la mayor empresa del mundo. El gigante petrolero anglo holandés es además la empresa petrolera más intensiva en carbono del mundo. Según una investigación reciente de ONG ambientalistas, el nivel promedio de carbono de cada barril de petróleo y gas que produce Shell se va a incrementar drásticamente, previéndose un aumento del orden del 85%. La estrategia de Shell de rápido incremento del carbono contradice claramente la de los gobiernos que están tratando de avanzar hacia economías bajas en carbono, reducir las emisiones de carbono y alentar las energías renovables.

Shell se ha retirado de las energías renovables diez años después de haber creado una unidad especial para promover la energía eólica y solar- y ahora su estrategia comercial se basa en el desarrollo de los controvertidos biocombustibles y la producción de petróleo a partir de las altamente contaminantes arenas bituminosas. La empresa lidera el desarrollo de las arenas bituminosas de Canadá con un uso intensivo de la energía, al tiempo que intenta argumentar que es posible explotar este recurso de forma ambientalmente sensible.

Sabiendo que se vuelve más vulnerable en un mundo que impone restricciones al carbono, Shell ha estado liderando los esfuerzos de cabildeo de la industria en Washington, Bruselas y en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático con el objetivo de debilitar y neutralizar la legislación diseñada para enfrentar al cambio climático. Una parte clave de la estrategia de cabildeo de Shell para Copenhague consiste en persuadir a los políticos de que las arenas bituminosas son un elemento estratégico entre las diversas opciones energéticas, y que es posible mitigar adecuadamente las emisiones de carbono por medio de la tecnología, aún no probada, de Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS por sus siglas en inglés).

Promoviendo la Captura y Almacenamiento del Carbono (CCS)

Shell, que tiene en su poder patentes clave de la tecnología de CSS ha estado al frente del cabildeo empresarial impulsando esta tecnología como solución para el cambio climático, tanto en Europa como en Canadá. En octubre de 2008, los gobiernos de Alberta y Canadá le adjudicaron US$800.0000 para un proyecto de CCS, a pesar de la existencia de un trabajo realizado por un equipo de expertos de Canadá y Alberta sobre CCS, que en 2008 concluyó que sólo se puede capturar un pequeño porcentaje del CO2 liberado en la extracción de las arenas bituminosas y en la producción de combustible.

En la UE, Shell ha estado argumentando que la lucha contra el cambio climático será “tiempo perdido” sin la CCS, y que por ende la UE debería destinar dineros públicos para hacer viable esta tecnología. La compañía es extremadamente influyente en la principal organización de cabildeo de la UE –European Technology Platform of Zero Emission Fossil Fuels Power Plants (ZEP- Plataforma Tecnológica Europea de Centrales Eléctricas a base de Combustibles Fósiles con Cero Emisiones) –que está impulsando la CCS en Europa. El principal dirigente del panel asesor de ZEP es el Dr. Sweeny de Shell. El mandato del ZEP es “habilitar la tecnología CCS como tecnología clave para combatir el cambio climático” y “lograr que la tecnología CCS sea comercialmente viable en 2020 a través de un programa demostrativo apoyado por la UE”.

Shell también ha estado ejerciendo fuerte presión en el Parlamento de la UE, en especial a través Chris Davies, MEP, el Miembro informante que lidera el discurso a favor de las tecnologías CCS en el Parlamento. Según Davies “el pensamiento estratégico y el intenso trabajo de Shell han sido elementos cruciales para transformar la tecnología CCS en una prioridad en el marco de la estrategia europea de reducción de las emisiones causantes del calentamiento global”.

Chris Davies reconoce haber incorporado las ideas de Shell. David Hone, asesor de cambio climático de Shell, “jugó un papel importante en darle sustancia a la idea de utilizar los permisos de carbono como medio para apoyar la inversión de capital en la tecnología CCS”, declaró Davies. En junio de 2009, la organización de cabildeo Eurelectric con sede en Bruselas, que representa a los mayores generadores de energía eléctrica de Europa, también se manifestó complacida con la exitosa labor de promoción de la posición de la industria sobre la tecnología CCS llevada adelante por Davies en el parlamento europeo, otorgándole por esto mismo un premio especial.

El Presidente del panel del Premio Eurelectric, Paul Bulteel, le dijo a la audiencia que Davies comprendió que la CCS “es la respuesta para que la energía derivada del carbón sea compatible con los objetivos del cambio climático”. Cabildeo para debilitar las propuestas de leyes sobre el clima.

En Estados Unidos, en lo que va del 2009 Shell lleva gastados US$2,4 millones en cabildeo político. Durante este tiempo ha enfocado su cabildeo en el último intento de los legisladores por abordar el problema del cambio climático, la Ley de Seguridad y Energía Limpia de Estados Unidos, conocida también como el Proyecto Waxman-Markey.

Shell está a la cabeza de la asociación Climate Action Parnership de Estados Unidos (USCAP), y ha utilizado su posición dentro de esta asociación para debilitar la legislación durante el debate en el Congreso. La empresa incidió en la eliminación de algunas disposiciones del Proyecto que podrían haber detenido el incremento de las importaciones de arenas bituminosas propuesto.

Entre tanto en Bruselas, Shell respondió a la propuesta de la Comisión Europea de reducir las emisiones de CO2 en un 20% para 2020, con una vigorosa campaña de cabildeo. A través de dos organizaciones de cabildeo industrial –la Asociación Europea de la Industria Petrolera (European Petroleum Industry Association- EUROPIA) y CONCAWE -la asociación de investigación de la industria petrolera- Shell ha sido muy activa en tratar de debilitar la legislación propuesta, y ha logrado influir en las reglas relativas al cumplimiento de la meta del 20%.

La Directiva sobre Calidad de los Combustibles de la Comisión proponía que los productores redujeran las emisiones de los combustibles en un 10% para 2020 en comparación con los niveles de 2010. El principal objetivo de la Directiva era la industria petrolera. Aunque esta reducción del 10% era considerada alcanzable, EUROPIA sostuvo que se debía retirar de la Directiva propuesta”.

 

EUROPIA y CONCAWE argumentaron que la industria petrolera no podía hacer nada para reducir los niveles de carbono de los combustibles derivados del petróleo mineral, y que la solución eran los biocombustibles. Cuando la Comisión propuso criterios sustentables para los biocombustibles, EUROPIA también hizo el intento de que fueran eliminados.

 

Otro elemento del “paquete de energía renovable y acción del clima” de la UE para 2007 era reformar el Sistema de Comercio de Emisiones de la UE. Éste incluía un plan para cobrar el 20% de los permisos de emisiones de las refinerías a partir de 2013, llegando al 100% en el 2020. Una vez más Shell y otras compañías petroleras hicieron lobby contra estas propuestas y lograron exonerar a las refinerías hasta el 2013.

A pesar de socavar las propuestas del clima de la Comisión Europea, Shell ha logrado conseguir el apoyo de Comisión para maquillar de verde sus operaciones. A inicios de este año, Shell hizo lobby con el Presidente de la Comisión José Manuel Barroso para que patrocinara la Eco-Maratón de Shell realizada cerca de Berlín el pasado mes de mayo. Después de que Barroso aceptara la invitación, documentos hechos públicos en el marco de la legislación sobre Libertad de Información permitieron saber que Shell había sugerido que Barroso podía “usar la Bandera de la UE para abrir el Gran Desfile”.

Shell quería la bandera de la UE para darle un sello oficial de aprobación a su campaña de maquillaje verde.